Nuestra imagen grabada
Jan 8th, 2008 | Por consultor | categoria: LOPD, VIDEOVIGILANCIAParedes de cristal.Cámaras en calles, restaurantes, tiendas, bancos o aeropuertos, teléfonos móviles con GPS?cuidan de ?nuestra seguridad?
Es el mundo del siglo XXI con un ojo que todo lo ve. Al más puro estilo georwelliano. La era del “Gran Hermano” ha llegado. Ya nunca más podremos andar por las calles sin que nadie nos mire, cientos de cámaras de videovigilancia nos observan. Saben dónde compramos, cuántas cervezas pedimos en un bar, qué tiendas son nuestras preferidas o si salimos del paÃs. Cientos de cámaras están alerta en nuestras ciudades. Las últimas en llegar a esta moda, son las empresas privadas. En Madrid, por ejemplo. Assistant Card graba todo lo que ocurre dentro de sus instalaciones. Si fuma cuando nadie le ve, si se entretiene con llamadas a familiares o las veces que se levanta para ir al aseo. Cada vez son más los lugares donde nuestra imagen se queda grabada. Y lo peor es que estas imágenes acaban, a veces, expuestas en Internet.
Existen miles de páginas que cuelgan vÃdeos o imágenes en vivo de webcams. Es la pérdida de nuestra intimidad como individuos. En muchos casos, lo que fue grabado por seguridad acaba siendo un modo de satisfacer la curiosidad y el “voyeurismo”. Lo que para unos es cuestión de seguridad, para otros es una pérdida de nuestras libertades. Y lo peor, como asegura el Director de la Agencia para la Protección de Datos española, es que “somos los propios ciudadanos los que estamos dispuestos a convertirnos en nuestro Gran Hermano”.
Las leyes que controlan la protección de datos, de la imagen o que regulan a estas empresas de videovigilancia están aún en pañales. Pocos paÃses cuentan con ellas y, en la mayorÃa, son inexistentes. De ahà que, por ejemplo, en China, se esté poniendo en marcha un proyecto piloto de “vigilancia total” sobre los ciudadanos. Los 12 millones de habitantes de la ciudad de Zhenzhen serán controlados con más de 220,000 cámaras repartidas por toda la ciudad, que podrán revelar la identidad y hasta las enfermedades de la persona observada. Las autoridades explican que es un método para zanjar los problemas de delincuencia y para adaptarse a una población joven habituada a las nuevas tecnologÃas. Organizaciones como Human Rights advierte del peligro que esto supone ya que “China carecen de un sistema judicial independiente que pueda mantener el equilibrio entre el mantenimiento del orden público y la protección de individuos”.
En Estados Unidos, la “psicosis” por la seguridad tras los atentados del World Trade Center en 2001 ha llevado a endurecer las medidas de seguridad de sus fronteras, sobre todo, para los extranjeros. Una de las últimas es que, para el 2008, los extranjeros que quieran entrar en su suelo deberán dejar sus 10 huellas dactilares registradas. Y están probando el funcionamiento de las primeras bases de datos con registros sobre el iris de las personas.
La pérdida de libertades por seguridad está también llegando al ámbito más privado y familiar. Tampoco podemos perdernos un fin de semana para “desconectar” de nuestra vida diaria o simplemente alejarnos del “bip bip” de nuestro celular. El móvil que en los años 90 nos parecÃa un aparato para “yuppies” es hoy fundamental para nuestra vida diaria. Para saber dónde están nuestros hijos, para quedar con los amigos, para nuestro trabajo… Cada minuto de vida, controlados por aparatos electrónicos que localizan nuestros movimientos. Una vida transparente en mundo con paredes de cristal.
Fuente: www.pa-digital.com.pa